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Pedro Luis Lozano2013// ///Salvador Martín Cruz 2013//////Fito Ramirez Escudero 2011 ///////Eduardo Córdoba 2010////////Artículos de Prensa

Estos días expone en la Galería  Canvas, de Pamplona, Naroa Armendáriz,  una joven pintora cuyo trabajo augura un porvenir importante.

La muestra, dedicada al mar, sorprende por varios motivos pero, sobre todo, por su fuerza y su decisión. En ella no hay subterfugio alguno, todo está trabajado de primera intención, partiendo de unas maneras que tienen mucho que ver con el expresionismo abstracto pero que, en la exposición de Naroa, son utilizadas en aras de un paisajismo monotemático donde las aguas, las arenas de las playas, los cielos son tratados de forma unitaria y aunque a veces parece romper amarras con la figuración - el impresionante cuadro azul que llena toda la pared  de la derecha-, lo cierto es que la pintora, que sabe perfectamente lo que hace,  no deja de tener los pies en el suelo y que su trabajo surge de la consideración específica de lo que en un momento le cuenta,  le sugiere, le grita el mar, bien sea convertido en ola, en cabrillas, en playas, en zonas lavadas, en lejanías o en celajes.

Desde luego a mi me recuerda, por el tema, no por la manera de enfrentarse a él, la pintura que hace una treintena de años entretuvo a Gonzalo Chillida, hermano de Eduardo, varado sobre las playas donostiarras, descubriendo el juego y las trasparencias  del agua y las arenas. Normal, aquello, en Parke 15,  me descubrió a un pintor excepcional.

Lo mismo me pasa con el trabajo de Naroa en Canvas, que me muestra a una joven pintora valiente, llena de recursos pictóricos pese a su edad, capaz de enfrentarse de una manera personal a algo tan inaprensible como es el mar y, además, hacerlo bien.

 

Salvador Martín Cruz
Crítico de Arte